Seis de cada diez hogares asturianos sufren algún tipo de pobreza, denuncia Cáritas

“El colchón familiar ya no puede más”, asegura el brazo social de la Iglesia

05.11.2014 | 04:34

Adolfo Rivas, Beatriz Oliveros y Raúl Flores.

Adolfo Rivas, Beatriz Oliveros y Raúl Flores. NACHO OREJAS
  •  Seis de cada diez familias asturianas padecen algún tipo de pobreza, lo que técnicamente se denomina factor de exclusión social, y solamente el 40% de la población es capaz de atender todas sus necesidades con holgura, según destaca un estudio realizado por la Fundación Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada (Foessa), presentado ayer en el Aula Magna de la Universidad de Oviedo por el director de Cáritas Asturias, Adolfo Rivas; Raúl Flores, técnico del equipo de estudios de Cáritas Española y de Foessa, y Beatriz Oliveros, del departamento de análisis y estudios de Cáritas.

De la marea de los años de bonanza queda como resaca una sociedad fuertemente fracturada, asegura Cáritas. Según los datos del brazo social de la Iglesia, solamente en Asturias 73.000 personas -que conforman 30.000 familias- viven en condiciones de exclusión social severa, una indigencia absoluta que les hace dependientes de redes de ayuda como la desplegada por Cáritas. La exclusión social en general alcanza a 68.000 hogares y afecta a 170.000 personas en el Principado, el 16% de la población.

El estudio arroja conclusiones demoledoras, entre ellas, el espectacular incremento de la desigualdad en la región, un 19,5% desde 2008, once puntos más que en el resto de España, donde fue de un 8,6%. Cáritas entiende que éste es el caldo de cultivo perfecto para provocar una caída a plomo de la cohesión social, que aún puede ahondarse en los años venideros si no cambia la actual política económica. “Porque la pobreza y la exclusión no son consecuencias de la crisis, sino del modelo social”, indica Adolfo Rivas. “Partimos de una situación potencialmente integradora que en los últimos años se ha ido acercando a los límites de desigualdad más elevados de los países desarrollados”, argumenta. “Vivíamos en un escenario de cartón piedra y la crisis ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de la sociedad regional y de la española en general”, apunta el responsable de Cáritas, convencido de que la bonanza de los años previos a la crisis fue sólo un espejismo que se ha esfumado.

Empleo, vivienda y salud son los tres pilares sobre los que se asienta esa desigualdad que se ceba especialmente con familias con niños, las que soportan también mayor nivel de gastos relacionados con la crianza de los hijos.

Los casos de pobreza que atiende Cáritas son variados. Desde los padres que no tienen dinero para llenar sus neveras con alimentos básicos para los niños, a los que no pueden ir al dentista y pasan la vergüenza de no poder ni sonreír al hablar con los amigos de sus hijos.

Los dramas se apuntalan con datos. La tasa de paro de larga duración en Asturias es del 60,8 por ciento, 2,4 puntos por encima de España. Los largos años de crisis ponen a prueba la resistencia de las familias afectadas e incluso la consistencia de las redes familiares de apoyo, el último recurso que ha aliviado muchas necesidades en estos años. “El colchón de las familias ya no puede más, es mucho tiempo de privaciones materiales, hay que buscar otras soluciones”, asegura Beatriz Oliveros.

En su análisis añade que cada vez son más los hogares afectados por la llamada “pobreza energética”. Tres de cada 10 familias no pueden mantener la vivienda a una temperatura adecuada por el elevado importe de la las facturas de luz y gas. El 12,7 por ciento de los hogares han tenido problemas para el pago de los gastos fijos de la casa, con avisos de corte de suministro para el 7,7 por ciento y de riesgo de desahucio para el 2,7 por ciento.

En 2012 cerca de 11.000 familias de la región no ingresaron ni un euro en sus cuentas corrientes, el 2,7% de la población, frente al 1,3 por ciento de España. Además, el 14 por ciento de los asturianos tiene dificultades para seguir tratamientos necesarios para la conservación de la salud y para garantizar una alimentación suficiente y equilibrada.

El 8,2 por ciento de los hogares ha dejado de comprar los medicamentos que necesita por motivos económicos. Casi un tercio de las familias del Principado recortó drásticamente los gastos en alimentos. También han aumentado los malos tratos en el ámbito familiar y las adicciones a drogas y alcohol en los hogares con menos recursos.

La encuesta, realizada a partir de una batería de 35 indicadores, abarca dimensiones económicas, políticas y de participación social. El sociólogo Raúl Flores señala que la educación es un factor decisivo en la prevención de la exclusión.

“A mayor nivel de formación, más protección contra el riesgo de desempleo”, añade, aunque en muchos casos, tener un trabajo tampoco libra de una pobreza que se intensifica, se hace crónica y se extiende. Cáritas reclama medidas urgentes para cambiar el rumbo social. “De lo contrario muchos se quedarán por el camino y no queremos que eso ocurra”, sentencia Adolfo Rivas.

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